miércoles, 13 de febrero de 2008

ORGANIZACIÓN ABORDO

La jornada laboral de estos trabajadores comienza temprano -salvo para los empleados nocturnos-, generalmente a las cinco o seis de la mañana, que es cuando el barco atraca en el puerto. Todos ellos se alojan en camarotes que, dependiendo de la categoría, no miden más de unos pocos metros cuadrados. Generalmente son compartidos y, en algunos casos -y según el tamaño del barco-, poseen lavabos privados. Las compañías mantienen normas estrictas con respecto al orden y limpieza de las habitaciones, así como al consumo de alcohol y de tabaco, restringido a lugares y horarios determinados del día. Ahora bien, aunque el horario de trabajo está delimitado claramente, pueden ser requeridos para incorporarse a sus labores si surge alguna urgencia, incluso si se encuentran en sus horas libres, sin que este tiempo extra sea finalmente remunerado como tal. Además, la supervisión del trabajo es constante y las exigencias de calidad y de buen trato con los pasajeros es prioritaria.